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martes, 30 de marzo de 2010

Le Theatre des Vampires Capitulo 14

Capitulo 14

El domingo no vi a Dominique pero el lunes estaba esperándome en la puerta como me dijo que iba a hacer. Estaba en vaqueros, con una camiseta gris, una preciosa chaqueta negra y el pelo recogido en una coleta. Le di un beso antes de ponerme el casco e irnos al instituto. Tara, Roger y Jake llegaron al poco tiempo en el autobús. Ya le había comentado a Tara que Dominique me había pedido salir y que le había dicho que si, así que no le importó que acudiese a clase en moto con él.
Los problemas empezaron cuando entramos a la clase de la señora Collins y Jake fue hasta uno de sus amigos a pedirle que le cambiase el sitio cuando Laura comenzó a decir comentarios insultantes. Tara no se lo pensó dos veces para intentar darle su merecido y nosotros tuvimos que sujetarla. No nos dimos cuenta de que trataban de distraernos hasta que comenzó la clase y la señora Collins nos pidió que entregásemos la redacción que nos había mandado como deberes el viernes. Tara no estaba muy segura de haber dejado su mochila abierta y mis sospechas se confirmaron cuando descubrió que su trabajo no estaba dentro. Los nervios la carcomían tratando de rebuscar en la mochila.
Dominique me preguntó que pasaba y se lo dije. Se quedó muy quieto mirando al grupo de Laura, examinando minuciosamente todo lo que se podía observar bajo los pupitres. Cuando lo percibió, me dijo que distrajese a la señora Collins para poder regresarle a Tara su trabajo. Tuve que ir hasta la mesa de la profesora y aparentar que tenía una duda acerca del trabajo y que quería corregirla antes de entregárselo.
Dominique se acercó a Laura luciendo su mejor sonrisa. No se como lo hacia, pero ellas estaban embobadas escuchándole y no parecían darse cuenta de que cogió el trabajo de Tara bajo la mesa de Laura. Les dijo que se marchaba antes de que la señora Collins se diese cuenta y ellas le dieron una sonrisita tonta mientras lo veían alejarse y se centraban en verle el trasero, lo cual me molestó casi más que el que hubiesen robado el trabajo. Tuve que respirar hondo para no terminar con lo que había comenzado Tara unos minutos antes y borrar esa sonrisita estúpida de sus caras. Cuando llegó el momento de que la señora Collins pidiese a Tara su trabajo las perras estaban expectantes para ver como le ponían un enorme cero y se llevaron un buen chasco. En fin, esa fue la anécdota de ese día.
En las siguientes tres semanas todo fue más o menos bien. Dominique y yo quedábamos casi todos los días y cada día estaba mas feliz, era un chico estupendo que se preocupaba por saber todo lo que me gustaba para complacerme, sobre todo cuando se enteró de que en verdad me gustaba la velocidad y cada vez que cogíamos la moto me llevaba dando el máximo de su máquina. Casi creo que he echado músculos de tanto apretarme contra su cintura para no caerme. Lo único que iba mal era la intromisión de Laura en la relación de Tara y todos la apoyábamos en la medida de lo que podíamos. Y aparte de todo eso estaba también mamá, que actuaba muy rara desde que comenzó a trabajar para los Dubois. Mamá ha sido siempre una mujer muy dedicada a lo que hace y desde que Antoine habló con su jefe no hacía horas extra y estaba totalmente dedicada a la publicidad de la compañía de teatro, lo que le dejaba mucho tiempo para salir con Antoine aunque ella me negase que mantenía una relación con él. En los principales carteles anunciando el estreno podía verse a Antoine, Maximilien o a una hermosa mujer pelirroja en una pose que daba a entender que iban a morder una victima, en este caso algunas de las modelos que solían trabajar con mamá. Iban vestidos de época y tengo que decir que se les veía guapísimos, sobre todo la mujer pelirroja, que tenía una larga cabellera ondulada y unos vivísimos ojos rojos que destacaban sobre una tez blanca a más no poder.
Faltaba una semana para Halloween y ya llevaba unos cuantos días anunciándose el estreno de Le Theatre des Vampires. Yo no había querido ir a la casa de Dominique por eso de que pareciese que estábamos haciendo ya nuestra relación muy formal. Él si venía a casa a veces ya que mamá lo conocía de venir a hacer los deberes junto a los otros del grupo.
Estaba esperando que Dominique llegase a casa mientras veía la tele junto a mamá. Era uno de los pocos días que se quedaba por la tarde en casa y aprovechábamos para ver algún programa sobre el que poder dar nuestras opiniones. Mamá me había hecho un chocolate caliente exquisito que me hacía recordar cuanto me gustaba de pequeña que me hiciese uno en los días tormentosos en los que no podía salir a la pradera a jugar con los hermanos Stuart. Como era normal en mí, al chocolate le agregué un poco de nata para darle mi toque personal.
Llamaron a la puerta y mamá dijo de abrir mientras Bloody se subía a mi regazo. Ya sabía de antemano que sería Dominique, porque cuando él venia a casa, Bloody tenía la costumbre de subirse sobre mí para indicar su pertenencia. Si la gata supiese hablar diría: Esta dueña es mía. Dominique y Antoine entraron al salón con un par de cajas en las manos. Antoine estaba vestido como siempre en un espléndido traje de firma y Dominique iba con los vaqueros que más me gustaba que llevase, acompañado de una camiseta azul marino y la chaqueta de cuero.
-Bonnes nuits, belles mesdemoiselles.- dijo galantemente Antoine mientras besaba la mano de mi madre sin apartar la vista de sus ojos. Casi tengo que ir a por la fregona para recoger a mamá que se derretía sonriendo sin saber qué decir.- Katherine- me saludó haciéndome una pequeña reverencia y se giró otra vez para hablarle a mamá mientras que Dominique se acomodó a mi lado y me dio un casto beso en la mejilla. Bloody le maulló suavemente y se apartó de mi regazo de mala gana- Las campañas de publicidad están siendo todo un éxito, hemos recibido numerosas llamadas de teléfono haciendo reservas para el estreno.- se giró otra vez hacia mi- Por supuesto traigo las invitaciones para que vayas con tus amigos. Como estrenamos en Halloween estoy seguro de que irás disfrazada, pero por si no tienes aun un traje me he tomado la libertad de traerte uno de los de nuestro atrezzo, seguro que quedará muy bien en ti.
Cogí las invitaciones después de darle las gracias y las deposité en mi bolso que estaba en un brazo del sofá. Estaba alucinada. En mi vida me había disfrazado pero Dominique me miraba muy complacido mientras me daba la enorme caja que no pude hacer más que sonreír y cogerlo. Cuando lo abrí mis ojos se iban a salir de las orbitas. Era un precioso traje de época en un suave color vino de mangas bombachas hasta el codo, rematado con una finísima tela en oro viejo y ribeteado con encajes en el mismo tono dorado. En la parte de la falda tenía varias telas superpuestas mezclando el color base con otras en el mismo oro viejo, dándole un volumen majestuoso. Le di la vuelta admirándolo y descubrí que, aparte de tener un generoso escote, la espalda quedaba descubierta hasta casi la mitad.
Todavía no me había repuesto de la impresión cuando Antoine me alcanzó la otra caja más pequeña. La abrí y saqué un hermoso tocado a juego con el vestido. Era muy alto y estaba lleno de hermoso adornos en los mismos colores y con un antifaz negro sujeto a él.
-Estoy seguro de que estarás muy bella. -Dijo Dominique antes de que pudiese decir algo.
-Gracias. No se que más decir. Me ha cogido por sorpresa.
Antoine sonrió amablemente y mamá se apresuró a ofrecerle una copa de vino, del tipo que sabía que a él le gustaría. Yo por mi parte me levanté para llevar el traje a mi habitación y Dominique lo cogió rápidamente para ayudarme.
Al entrar en mi dormitorio se quedó contemplándolo todo muy atento.- Tienes una habitación preciosa.
-Bueno, no es gran cosa. Llevamos aquí dos meses y pico y todavía no le he dado muchos retoques.
-Pues a mi me gusta como está, tan minimalista. En casa nuestras habitaciones parecen de otra época con tantos remates y adornos, pero Veronique dijo que teníamos que adornarlos acorde al estilo de nuestro espectáculo.
-No tiene por qué ser así. Una cosa es interpretar y otra la vida normal de cada uno. ¿Ella es la pelirroja de la publicidad?
-Si, es ella. Y eso lo dices porque todavía no la conoces, ella siempre está metida en su papel. Ven un rato a casa y te la presento.
-Hmm... No se, quizás mejor me sorprendéis el día del estreno.
Dominique puso una cara de desánimo.- No se por qué no quieres venir. Quería que los conocieses a todos antes de ver la función. No quiero que te asustes ese día.
-Dominique, se de que va el espectáculo aunque no conozca lo que representareis. Que vayáis de vampiros no supone que lo seáis.
Dominique murmuró algo en francés que me sonó algo así como a “te sorprenderás” mientras se encaminó hasta el salón, Antoine lo estaba llamando para irse.

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